iMac en todo su explendor

Apple iMac (2013), análisis

A finales de septiembre, Apple nos sorprendió con la actualización de su iMac. Era un soplo de aire necesario (estamos hablando, entre otras cosas, de la apuesta por los nuevos procesadores Haswell), aunque a nivel estético nada ha cambiado prácticamente. Hemos pasado unas cuantas semanas probando uno de los modelos disponibles en el catálogo de la firma, y hoy por fin podemos contarte nuestras impresiones sobre una de las últimas apuestas de sobremesa de la factoría Cupertino.

¿Quieres saber qué nos ha parecido el modelo iMac 2013 de Apple? Pues estamos impacientes por contártelos tras el salto. No te entretengas más y haz clic a continuación.

Galería y mucha mas informacion aqui abajo:

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Diseño

Como ya apuntábamos en la introducción, el diseño del iMac no cambia a nivel externo. De nuevo, el equipo luce las elegantes líneas que ya estrenó en 2012, caracterizado por un monitor aparentemente más delgado que sus generaciones anteriores, pero que en realidad tiene truco. Este se esconde en la espalda, donde una marcada curva o chepa da respiro suficiente al sobremesa para alojar todas sus piezas. Esta maniobra sin embargo no le resta atractivo. Los 5 mm de grosor que presenta el monitor en su parte más delgada y el hecho de que ocupe un 40% menos que equipos anteriores a 2012 sigue siendo de elogiar, y, aunque es cierto que el sobremesa no es tan tan tan delgado como Apple lo pinta, sigue siendo toda una delicia para la vista y para el tacto.

Apple iMac (2013), análisis

El aluminio cepillado impera en toda su superficie, destacando únicamente el logo negro de la manzana y la pantalla, que, en el caso del modelo que Apple nos ha cedido para pruebas, es de unas generosas 27 pulgadas. Hablaremos mejor de ella en un apartado posterior, así que centrémonos ahora en el resto de detalles visuales de este iMac, como los presentes en su espalda. En un lateral se dan cita los diferentes conectores y puertos, mientras que en el otro se aloja el botón de encendido, perfectamente camuflado en el diseño de la superficie.

La peana es grande y confiere sensación de firmeza, alojando un orificio en su cuerpo preparado para el paso del cable de corriente (aunque frontalmente, dado el diseño, no lo verás, gracias a que la pantalla lo tapa). Y hablando de tapas, no podemos olvidar señalar la presente en la espalda del iMac, justo sobre el nacimiento de la mencionada peana. Una cubierta, perfectamente disimulada, da acceso al alojamiento de la RAM, permitiendo así de manera bastante sencilla la sustitución de módulos, si así lo deseas.

Pasamos a la parte frontal, donde un marco negro abriga la pantalla del iMac –en la parte superior queda hueco para alojar la webcam. Su zona inferior está de nuevo protagonizada por una franja que continúa el acabado en aluminio del equipo, y donde la manzana negra vuelve a hacer acto de presencia. Los bordes son notablemente redondeados, acompañando así las líneas imperantes en este sobremesa.

Apple iMac (2013), análisis

En definitiva, Apple no ha querido complicarse la existencia con esta nueva generación, apostando por el mismo dibujo que ya presentó en su versión anterior. Lo cierto es que la compañía siempre suele tardar en meter cambios sustanciales a nivel visual en este modelo, de manera que no había razón para pensar que habría cambios importantes en este aspecto. Donde sí que los encontramos es a nivel de hardware (algunos muy interesantes, por cierto), así que lo mejor que puedes hacer es seguir leyendo y pasar al siguiente apartado.

Especificaciones técnicas

Los iMac de Apple necesitaban ya con relativa urgencia ponerse al día en cuanto a sus procesadores y a finales de septiembre dio finalmente el paso. Esta nueva generación apuesta por la última hornada de Intel, Haswell, ayudando así a sacar un mejor provecho de su maquinaria y a ofrecer un rendimiento superior. Antes de que pasemos a ver qué tal funciona lo último de los de Cupertino, te presentamos la ficha del modelo exacto que nos ha acompañado en nuestras pruebas. Repásala y síguenos al siguiente apartado.

Apple iMac (2013)
Sistema operativo OS X Mavericks
Tamaño 27 pulgadas
Pantalla Tecnología IPS y retroiluminación por LED
Resolución panel 2.560 x 1.440 píxeles
Procesador Core i5 de Intel de cuatro núcleos a 3,4 GHz
(Turbo Boost de hasta 3,8 GHz)
RAM 8 GB DDR3 a 1.600 MHz (dos módulos de 4 GB)
Almacenamiento 1 TB
Gráficos NVIDIA GeForce GTX 775M con 2 GB de memoria GDDR5
Cámara FaceTime HD
Puertos USB 3.0 x 4
Thunderbolt x 2
Auriculares (3,5 mm)
Ethernet (RJ-45)
Puerto de salida Mini DisplayPort para DVI, VGA y DVI de doble canal
Conectividad Wi-Fi 802.11ac (compatible 802.11a/b/g/n)
Bluetooth 4.0
Lector de tarjetas Sí (SDXC)
Periféricos Teclado inalámbrico de tamaño estándar con 79 teclas
Ratón Magic Mouse
Medidas 65 x 51,6 cm
Grosor 20,3 cm (fondo del soporte)
Peso 9,54 kg
Precio A partir de 2.029 euros*
*Nota: Precio para la configuración base analizada en este artículo.

Sistema operativo y rendimiento

Como has visto en la tabla, nuestro iMac cuenta con un corazón de cuatro núcleos Core i5-4670 a 3,4 GHz, acompañándose de 8 GB de RAM (1600 MHz DDR3). Como podrás imaginar el sobremesa se siente poderoso, facilitando enormemente cualquier tipo de tarea y sin pensárselo dos veces a la hora de ejecutar comandos complicados y de elevada carga. Durante nuestras pruebas no hemos tenido ningún tipo de problema a la hora de realizar actividades que requieren de gran demanda como por ejemplo jugar al Borderlands 2 o editar vídeos en After Effects, por poner un par de ejemplos.

A esta buena maquinaria acompaña, cómo no, un buen sistema operativo que sabe sacarle provecho. El iMac de Apple viene con lo último de la factoría de Tim Cook, OS X Mavericks, que de nuevo vuelve a sentar como un guante a la circuitería de la casa. No vamos a contarte las obras y milagros de OS X Mavericks -no es este el momento para ello-, pero sí te confirmaremos algo: al igual que ocurre con los portátiles de la firma, aquí el sistema vuelve a sentirse fluido, con una gran velocidad de respuesta y muy eficiente. Es obvio que todo depende de la óptica desde la que la mires: si no eres usuario de OS X, Mavericks no te va a convencer que te pases de bando; si por contra, llevas tiempo coqueteando con la manzana, encontrarás ante ti un SO que ha sabido explotar su cualidades y mejorar muchos aspectos de su entorno (notificaciones más completas, apps mejoradas, navegación entre archivos más inteligente, etc.).

Lo mejor es que acompañemos estas buenas impresiones con algunas pruebas de rendimiento que demuestren numéricamente lo que os contamos. La primera de ellas se encarga de comprobar la velocidad de los discos. Para ello echamos mano de Blackmagic Disk Speed Test, que comprueba este parámetro en subida y bajada de cinco cantidades de datos diferentes.

Velocidad lectura Velocidad escritura
1 GB 567,7 MB/s 315,9 MB/s
2 GB 570,4 MB/s 316 MB/s
3 GB 568,3 MB/s 308 MB/s
4 GB 568,8 MB/s 307,9 MB/s
5 GB 568,3 MB/s 313,2 MB/s

No es la única prueba a la que hemos sometido a este equipo. Igualmente hemos echado mano de los populares Geekbench y Xbench, tomando al mismo tiempo los datos registrados en nuestra base de datos para otros dos modelos de la casa, el iMac de 27″ de 2012 y su versión de 21,5″ también del mismo año.

Modelo (año) – Pulgadas/CPU/GPU Geekbench
(multicore)
Xbench
iMac (2013) – 27″, Core i5 a 3,4GHz, 8 GB RAM,
NVIDIA GTX 775M 2GB
10,916 (32-bit)
11,894 (64-bit)
536,89
iMac (2012) – 27″, Core i7 a 3,4GHz, 8 GB RAM,
NVIDIA GTX 680MX 2GB
13,045 (32-bit) 560.44
iMac (2012) – 21,5″, Core i7 a 3,1GHz, 16GB RAM,
NVIDIA GeForce GT 650M 512MB)
12,577 (32-bit) 531.91

Como observarás, los resultados obtenidos son bastante parejos, no arrojando en ningún momento puntuaciones superiores a las de iMac de años anteriores. Realmente es complicado hacer una comparación 100% igualitaria: los equipos presentes en la tabla, que fueron objeto de análisis en ocasiones anteriores contaban con una configuración diferente a la presente en esta reseña, ya sea por la presencia de un Core i7 en lugar de un Core i5 o por el empuje que supone tener más o menos RAM en las ranuras del equipo (8 ó 16 GB según qué caso). Aun con ello, no podemos dejar de mirar los resultados con buenos ojos (es cierto que esperábamos algo más, pero tampoco podemos decir que este iMac suspenda el examen) y a fin de cuentas la experiencia de usuario y el uso que le demos es lo que realmente determinará la impresión que tengamos del equipo en su conjunto, que, como hemos dicho, resulta realmente buena.

Es probable que se te pase por la cabeza cómo habrá sido la experiencia de juego en el iMac, ya que antes comentábamos que habíamos probado ‘Borderlands 2’. Lo cierto es que en líneas generales, podemos dar una nota positiva a la jugabilidad, aunque con ciertos matices a señalar. Y es que, a pesar de que configurados los gráficos a máximo rendimiento el título era jugable, en ciertas ocasiones en las que había varios personajes en pantalla era posible apreciar bajadas de frames. Consideramos por tanto que la potencia de este equipo es suficiente para correr los juegos actuales, aunque evidentemente no estará a la altura de los más exigentes -también haya que decirlo, si eres un jugón exigente, es probable que no te plantees hacerte con este equipo.

Pantalla y sonido

La nueva generación del iMac no introduce novedades a nivel de pantalla, pero merece la pena repasar las cualidades de su gran panel. Este equipo de 27 pulgadas cuenta desde la generación anterior con un LCD más delgado (concretamente es 5 mm más fino), lo que ayuda a tener la sensación de ver imágenes más reales y de mayor profundidad (contribuye además a este efecto el hecho de que se haya eliminado los 2 mm que había entre el panel y el vidrio, algo que Apple ha bautizado como ‘laminación integral’). Este proceso cuenta además con otra ventaja de la que somos particularmente fans: la reducción del reflejo, en este caso en un 75%.

Quizás uses tu equipo en un espacio de poca iluminación (o no sea un factor que te moleste particularmente), pero si por contra es un factor que sueles tener en cuenta a la hora de hacerte con un monitor, es probable que este nuevo iMac te deje bastante satisfecho. En nuestro caso, hemos pasado de estar trabajando con un modelo del 2009 a este iMac del 2013 durante varias semanas y la diferencia, entrando en un espacio bastante luminoso, ha sido espectacular. Sin duda se nota y se agradece (mucho).

Apple iMac (2013), análisis

En cuando al sonido del equipo, este emana de la zona inferior de la pantalla. En ella se encuentran escondidos los altavoces estéreo, capaces de proveer una buena experiencia a pesar de tener su orientación hacia abajo (en ningún momento tendrás la sensación de que la dirección del audio sea mala). Su resultado es bueno, con un sonido contundente de graves profundos y altos aceptables. No será ni mucho menos el aspecto más sobresaliente de este equipo, pero en líneas generales deberías quedar bastante satisfecho con su desempeño a la hora de consumir contenido multimedia.

Opciones de configuración

En nuestra anterior tabla de especificaciones te mostrábamos la configuración del equipo protagonista de este análisis, pero obviamente no es la única disponible para adquirir. Para empezar, como bien sabes, el iMac está disponible en versiones de 21,5 y 27 pulgadas, ofreciendo unas resoluciones de panel de 1.920 x 1080 y 2.560 x 1.440 píxeles, respectivamente.

Apple iMac (2013), análisis

A la hora de hablar de procesadores, ambos modelos parten de un cuatro núcleos Core i5 a diferentes velocidades de reloj con dos tipos de gráficos a elegir: Iris Pro de Intel o NVIDIA GeForce GTX (750M con 1 GB de RAM en el caso de 21,5 pulgadas y 755M con 1 GB ó 775M con 2 GB, si te decides por el de 27″). También hay posibilidad de dar el salto a Core i7 y en cuanto a la RAM el juego a elegir será siempre de 8 ó 16 GB (32 GB solo accesibles si se parte el modelo que analizamos en esta ocasión).

Son otros cuantos los aspectos a poder elegir dentro del paquete que quieres llevarte a casa pero sin duda, el más destacado es el de la elección del tipo de almacenamiento. La configuración base plantea el uso de un disco Serial ATA de diferentes capacidades (1 TB es lo mínimo) pero si lo deseas, puedes igualmente apostar por Fusion Drive. Esta opción fue introducida por Apple en la generación anterior y se encarga de una gestión más inteligente de los discos de almacenamiento para que el equipo pueda arrancar en menos tiempo y acceder antes a las apps y los archivos. Ahora Fusión Drive dice ser 1,5 más rápida que en su versión anterior, aunque desgraciadamente es un parámetro que no hemos podido comprobar en nuestras pruebas (junto al desempeño de las nuevas unidades SSD PCI-e).

Conclusión

El iMac es un gran producto de Apple y esta nueva generación ha venido a corroborar una vez más esta afirmación. Esta actualización supone un paso importante a nivel técnico (nuevos procesadores Haswell, Fusion Drive mejorado -si lo pagas, claro-, mejores SSD -igualmente si te decides a incluirlos de forma opcional en su ficha-, etc.), sin embargo, se trata de diferencias que quizás no aprecies del todo si vienes de la generación justo anterior, o al menos, no lo suficiente como para que te compense claro está desembolsar la cantidad de dinero que supone un equipo como este.

Apple iMac (2013), análisis

Si por contra, andas con un iMac de años anteriores a 2012 o simplemente estás pensando en darle una oportunidad al sobremesa de Apple, creemos que esta es sin duda una buena opción. El equipo es rápido, potente, de gran rendimiento y además emana elegancia por cada costado -al menos bajo la subjetiva mirada de quién escribe estas líneas. Tienes además dos tamaños donde elegir, de forma que sin las 27 pulgadas son demasiado para ti (resulta toda una gozada pero quizás estén más destinadas a gente que consuma contenidos multimedia de forma más continuada), siempre tienes el formato de 21,5″ (que además es más barato, claro está), igualmente cómodo en tamaño para que la experiencia con este equipo de Apple sea satisfactorio.

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